martes, 18 de enero de 2011

En el principio

En el principio fue la palabra y yo fui con ella.  Pero antes que la palabra fue el concepto, y antes que éste la relación.  Así que soy relación, luego concepto y luego palabra. Y si la relación es el eje de la matemática, entonces, inevitablemente, soy matemática.
No creo necesitar mucho.  Fluye de mí y hacia mí.  Más bien, fluyen ambas: palabra y matemática.  Colisionan y pelean, se encuentran y son cómplices.  A veces me enloquecen, pero sólo a veces.  El resto del tiempo disfruto viéndolas jugar a competir por el espacio principal en mi cabeza.
Así que de ésto estoy hecha. Números y letras.
Aunque, también a veces, siento que hay algo más por allí enterrado entre tanto símbolo y tanto abstracto.  De pronto, cuando hago silencio y mi cerebro también decide callarse, encuentro un corazón adolorido y sobresforzado.  Entonces descubro que, además de números y letras, soy amor.  Descubro que también amo.

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