lunes, 7 de febrero de 2011

Emancipación

Preparó los sandwiches y prendió la tele.  Escogió una película bonita, de esas que entretienen sin demasiado fondo ni filosofía, para que entendieran fácil.  Les llevó la pashama, besó sus cabezas y se sentó a escribir. "Emancipación", pensaba, mientras sus furiosos dedos golpeaban el teclado de su vieja máquina y la hoja, como neonato, emergía a poquitos por el par de cilindros.  De vez en cuando se trababa una tecla o se le resbalaba la mano; como buen parto, venía con su justa dosis de dolor.
"Emancipación", pensaba. "Emancipación", rezaba. "Emancipación", soñaba.
Media página más tarde, rendida y agobiada, cayó dormida.

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